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Como parte de Ecosistema Azul, una de las líneas de acción de Impacto Colectivo Barú 2030 enfocada en la recuperación y protección de los ecosistemas costeros, se llevó a cabo una jornada de restauración ambiental en la que se sembraron 625 mangles en el corregimiento de Santa Ana. La actividad contó con la participación de voluntarios de organizaciones que hacen parte de esta apuesta colectiva, entre ellas Decameron y la Fundación Santo Domingo, quienes sumaron esfuerzos para contribuir a la conservación ambiental del territorio.

Los manglares desempeñan un papel fundamental en la protección de las costas frente a la erosión, sirven como refugio para numerosas especies y contribuyen a la captura de carbono, un aporte clave para la mitigación del cambio climático. Su recuperación fortalece la biodiversidad de Barú, aumenta la resiliencia de los ecosistemas y genera beneficios para las comunidades que dependen de estos entornos naturales.

Esta jornada refleja cómo la articulación entre organizaciones, comunidades y aliados del territorio permite avanzar en los objetivos de Impacto Colectivo Barú 2030. Cada mangle sembrado representa un paso más en la construcción de un ecosistema costero más saludable y sostenible para las generaciones presentes y futuras.